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welcome

Cada uno posee el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa..

Ya está.. y qué?

Me da lo mismo soñar despierta.
Pensar a diario que al abrir mis ojos estarás acá o casi por llegar.
No importa los días que charlo con esta soledad, mientras invento tus respuestas.
Que importa cuantas veces sienta tu olor en mi cama.
Da igual si te confundo con alguien en el metro o en la calle.
Se me hacen pocas las horas para pensarte llegar con un milkyway a mi trabajo con tu cara de idiota enamorado.
Se van cayendo a pedazos los recuerdos y tus rasgos a medida que avanzan los días.
No me interesa pensarte una vez y otra vez y otra vez.
Me importa poco cuantas canciones o lugares me recuerden a ese nosotros.
Y todo importa poco y da igual, porque estoy enormemente orgullosa de sentir así un amor.
Estoy feliz de estar enamorada y haber vivido ese amor que se fue.
Porque así somos los valientes.
Así somos los humanos que nos hacemos cargo de algo tan poderoso que nace en nuestros cuerpos.
Soy feliz a pesar de que soltaste mi mano.
Porque el consuelo lo da el tiempo y no el reprimir estos sentimientos.
Estoy orgullosa de lo que siento, aunque no lo merezcas ni te importen ya.
Porque sé en algún lugar de este mundo alguien está sintiendo lo mismo por mi.

Estático

El silencio interno desata un bullicio infernal en nuestras psiquis.
El desiquilibrio puede llevar a un orden no conocido.
Cuando el exceso de opiniones nos envenenan, lo que nos queda es oirnos a solas con el corazón y la razón batiendo una batalla a muerte.
Lo que gana, no sólo te enorgullece como persona, sino que además, te hace crecer y aprender de esa parte que no estabas dispuesto a re-conocer dentro tuyo.
Cuando todo parece perdido; Calla, espera y escucha.
Seguirás oyendo a tu corazón latir, pero esta vez, latirá con una fuerza que ni tu mismo serás capaz de reconocer..

Me rendí.

Me obligaste a aprender a nunca más volver. Yo no quería irme, pero no tengo motivos para quedarme. Bueno sí, tenía uno: lo bonita que podía haber sido nuestra historia.

Te tenía a ti pero ya sólo podía conjugarte en pasado.

No te imaginas lo pronto que se hace demasiado tarde.

Sin embargo, sí que tenía cientos de motivos para marcharme. Y es que pudiendo evitarme momentos de sufrimiento, de llanto y de espera, no lo hiciste.
Entonces recordé que las noches que pasaba mirando el reloj eran mi fuerza para despedirme.

Hay momentos en los que te das cuenta de que el amor se construye evitando sufrimientos innecesarios.
Y vas en contra de la marea. No te quieres conformar. Y es que te has percatado de que tu corazón, ese que bombea sangre a todo tu cuerpo, está riñendo con tu mente y con tu cerebro.

Quizás nuestra relación se enfermó, o quizás ya nació enferma. Lo que sé es que creer en el amor eterno es creer en un mito que nos despedaza el corazón. La eternidad sólo existe en los momentos que nos demuestran que todo vale la pena y que valemos mucho más que las migajas de un amor que nos destruye.

Tenemos la manía de encerrarnos en círculos viciosos, de no salirnos de los patrones establecidos, de crear un mundo paralelo en el que podemos ir con los ojos vendados y prometer al viento cosas que jamás cumpliremos.

De todas maneras, te doy gracias. Gracias porque me he dado cuenta de que nadie se enamora por elección, sino por casualidad. Nadie se queda enamorado por casualidad, sino porque trabaja por ello. Y nadie se desenamora por casualidad, sino por elección.

También te agradezco que me hicieses entender que mi dignidad está por encima de cualquier ruego y que vale la pena decir adiós cuando sobran los motivos.
Y lograr comprender que el amor también puede ser miserable y que podían empujarme contra el suelo una y otra vez.

Te agradezco que me dejaras las noches en vela llorando y esperando una respuesta. Te agradezco que hubiera vacíos tan repletos de angustia que me hiciesen pensar que no vale la pena tener algo por lo que no se puede luchar a solas.. era una pelea de dos. Y yo ya me rendí.

Merezco la pena, yo lo sé

"Sé que soy un desastre como mujer, no soy la típica mujer que se arregla cada día para salir a caminar, no soy la típica chica que se conquista con regalos caros, ni la que pinta su rostro con capas de maquillaje. No, no soy la típica mujer que encuentras con tus amigos los sábados en los bares.
Soy una mujer simple y a la vez complicada. A veces ni yo misma me entiendo y sé que eso puede llegar a sacar tanto de quicio a alguien, pero te pido que tengas paciencia.
Soy de las que me gustan los regalos hechos a mano, soy de las que quiere detalles inesperados sin fechas indicadas, soy de las que les gustan que le besen en la frente y le digan “te quiero”.
Me gusta ir con tu camiseta como loca correteando por el pasillo de casa, cantando y bailando como una loca cuando prendes la radio del salón, me gusta que me hagas sonreír cada día, me gusta que me arropes si tengo frío, me gusta que me demuestres que me quieres en vez de decírmelo tantas veces.
Quiero que me agarres fuerte, pero no me sueltes.
Repito que no soy la típica chica corriente y que eso supondrá que tendrás que dedicar mucho tiempo a conocerme a mí y a mi mundo propio. Pero créeme, merece la pena conocerme.
Soy una persona cariñosa, extrovertida aunque en ocasiones bastante tímida, me gusta pasar tiempo a solas y saber quererme a mí misma para luego poder querer a otra persona, como a ti por ejemplo.
Me gustan las películas y manta los domingos de resaca. Soy un poco bipolar también, lo reconozco, aunque a veces ese punto me cueste reconocerlo, soy algo terca y orgullosa. Pero he aprendido a lo largo de los años que el orgullo lo pierdo por cualquiera que merece la pena, solo tienes que saber hacerme ver y sentir que “mereces la pena”.
-Ven, quiéreme, cuídame, protégeme. Pero sobre todo te pido que me aceptes con mis mayores defectos y virtudes. Que ames cada trocito que me forma a mí.
Por qué cuando aprendas a amarme tal y como soy, sabré que me quieres sinceramente y ahí será cuando te agarre y créeme no te dejaré caer, no te soltaré."