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welcome

Cada uno posee el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa..

Debajo de mi piel

Aprendería su caminar para poder seguirle a escondidas. Memorizaría cada tramo de su rostro mientras duerme, y esperaría toda clase de gesticulaciones para aprender a leerlas en el tiempo. Leería aquello por lo que gusta para intentar saber que piensa en silencio. Esperaría esos momentos de introspección para atiborrarle la panza de mariposas y demostrar que sin tocar, el sentir también existe. Llenaría mis pulmones con su olor, para eternizar esa sensación de vida, de seguridad. Intentaría recordarlo todo, sus manos, su voz, porque si no puedo deshacerme de él, entonces que replete cada rincón que exista en mi memoria. Aún desde acá, desde la distancia, sólo desde la observancia adictiva, aún sin él, sin palabras ni tiempo. Porque donde quiera que esté, se encuentra aquí, justo debajo de mi piel..



dic.04'

Versión II



"Y mi hermano, querido Abel, me dijo: "Caín, no has traído un sacrificio, un regalo de la prima parte de tu alegría, para quemarlo en la ara de Aquél en lo Alto". Yo lloré lágrimas de amor cuando, con mis útiles puntiagudos, sacrifiqué aquello que era la parte primera de mi alegría, mi hermano. Y la Sangre de Abel cubrió el altar, y olía dulce mientras ardía. Pero mi Padre dijo: "Maldito estás, Caín, quien mataste a tu hermano. Como yo fui expulsado, así lo serás tú". Y Él me exilió a vagar en la oscuridad, la tierra de Nod..."



Tarde de mudanza


La vi de pie junto a la puerta, abrazaba una almohada, tenía un rostro cansado y triste, demasiado triste para poder pasarlo por alto. Pensé que quizás los últimos días habían sido suficientemente agotadores, pero eso no incluía en ningún punto la tristeza, así que una sensación de preocupación quedó rondándome el resto de la tarde.
Después de varias horas de subir y bajar escaleras, de empacar y desempacar, nos sentamos en la acera a descansar. Poco tenía yo que hacer ahí, pero por alguna razón estábamos las dos solas intentando re-llenar una casa. Entonces mientras tomábamos sincronizadamente una sprite, y sin que alcanzara siquiera a articular alguna manera de comenzar la charla, me dijo:
-Sabí? No servimo' pa'tar amarrás.. me cachay? Y si se les ocurre agarrarnos pero no son capaces de confiar y mantenernos asi comooo.. -hizo un movimiento en círculo con los brazos y continuó -Así como moviéndonos, cachay? Entonce chao no ma poh.
Me quedé callada, no podía tragar y mucho menos intentar sacar algo de mi boca, estaba como noqueada. Noté que por algunos minutos estábamos por primera vez entendiéndonos desde lo más frágil de nuestros sentimientos, que extraordinariamente había logrado una frase que empatizó a la perfección en el momento justo. Conocíamos muy poco la una de la otra, pero ahora entendía muchas cosas, incluido porque es tan fácil que te critiquen cuando no sabes encapsular correctamente los miedos, y se exteriorizan de las formas menos agradables. Incluso yo misma había sido prejuiciosa con ella, quien ahora lloraba a mi lado en silencio, mientras que sin darme cuenta me unía a ella en el desahogamiento más intrínseco que puede darnos nuestro cuerpo a la hora de querer mudar la tristeza del alma.



Charla en sol(o) menor


Sé que hablamos muchísimas veces sobre esto, pero no puedo recordar exactamente que decías sobre la integridad y la intimidad. Lamentablemente los límites para todos son distintos y suelen medirse dramáticamente diferentes a la hora requerida. Entonces, en qué punto dejo de aceptar y comienzo a patalear por lo que creo es sólo mío? Dónde instalo el pañuelo rojo en advertencia de límite? Por un momento pensé que eso era tan inherente del carácter que podría omitir demarcaciones, pero me equivoqué sobremanera, y ahora sé que hay que decir todo, pero absolutamente todo en algunas circunstancias. Lo sé, lo sé! No debí olvidarlo, casi puedo oírte llamando mi atención, aunque por ahora no sea así y esta ausencia inmensa corroa a diario un poco más de mí, supongo que la vida va bien así, estamos todos bien con nuestros límites definidos, a pesar de sentirme un poco a la deriva y sola. Porque en el fondo somos un mar extraordinario de acontecimientos paralelos en abandono.