r h o ..

welcome

Cada uno posee el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa..

Jake

-Que gano si hago jake?
- mmmm... Un beso?
- Nunca los pagas...
- Esta vez lo hago... Lo prometo
- ...
- Yaaaa poooo... Sólo una... por fiiis
- Una más y me voy a dormir, mañana hay que hacer inventario.
- Ok, ok, ok...
- Pato? Sabes la historia de la torre y el peón?
- Nu... tienen algo que relatar esas piezas?
- No seas burlesca, todo es válido... Eso dices tú.
- Sorrip, dale, cuéntame...
- Bueno, pero primero concéntrate, estás a punto de deberme un beso...
- Haces trampa!
- Sabes que no es así
- Cuéntame... pero noooo... si recién...!!!
- Je je je... Ok... pero... primero voy a cambiarme, luego me pagas mi beso y después te cuento...

Lo pensable no·practicable

Me subí al jeep con la mente en blanco, me senté y no dije una sola palabra al respecto.

-Te compré un regalo. -Me entregó un paquete color tierra con cinta de seda color naranjo. Sabía muy bien que contenía.
-No lo quiero
-Haz estado ahorrando para eso. Que más dá que te lo regale
-No deberías porque...
-No lo pudiste hacer, verdad?
-...
-Lo sabía. Hubiese sido muy fóme que lo lograras
-Qué? Se suponía que tu... Eso querías cierto? Demostrar que sabes mucho de mi?
-No, quería que tu te demostraras que no podías. Esto es algo que hacías por ti, no por mi o por otra persona
-Claro. Y ahora? Cómo puedo...?
-Simple. Continuar. Aceptar que no es algo menor esto de los sentimientos, y aprender a valorar y creer que puedes ser feliz, aún sin saber que vendrá más adelante. Y más aún, dejando el pasado en el pasado
-Suena muy bello, gracias
-No seas sarcástica. Ya te despediste. Ahora será todo más fácil para ti
-Quiero irme a casa
-A sus órdenes señorita. Pero antes abre el paquete
-Little Willies?
-Nooooo sé... -alsó los hombros y su voz infantil resonó un largo rato antes de abrir el presente.
A pesar de las ironias que hasta ahora habían sucedido, esto comenzaba a cobrar un extraño sentido lógico. Mis ojos todavía ardían desde el regreso 'express' de la tarde, y ahora, además, mis labios. Estaba decidida. Una semana analizando todo y la decisión yacía firme en mi mente. Despuéa de tanto tiempo. Tanto cambiar. Tanta sensación de seguridad.
Y habían pasado a penas seis horas...

Palabras polvorientas


Miré por la ventana y el día estaba particularmente frio y nublado. El cielo sabía que...?
Era temprano cuando sentí el teléfono sonar.
Estaba a la mitad del pasillo cuando recordé que pasaba.
Tenerte del otro lado del auricular me hizo retroceder y reafirmar todo lo que alguna vez rondó mi cabeza.
Sentí que el tiempo había pasado tan rápido.
Recordé la hora y el lugar exactos.
Han ocurrido tantas cosas desde entonces...
Me provoca sentimientos encontrados darme cuenta que cada carta evoca algo relacionado. Que no ha pasado un sólo día que no me acompañe en mis pensamientos. Que cada paso lo he dado pensando en la posibilidad de un encuentro real.
De lo mucho que he dejado por intentar rescatar lo que realmente me hace feliz.
Qué importan los demás cuando te sientes cómoda? Eso ya lo aprendí.
Aquí vamos de nuevo. Un día más. Un año más.
Tanto vivido, llorado, reido, escrito, y tanto más que queda aún por hacer...


Veintiocho

Desperté en el mismo sillón que me había engullido horas antes, con el sol en mi rostro, un viento frío casi agradable que entraba por el ventanal y el cuello extremadamente torcido. Sentí olor a pan tostado y café de ese regalón que preparan para las visitas, lo que me impulsó a mover los músculos petrificados de la noche. Después de un sobre·esfuerzo y parada al final del pasillo, escuché las risas desde la cocina. Me recordó que el tiempo cura heridas y que tarde o temprano todo vuelve a su sitio. Entonces miré la puerta del fondo. Por mucho tiempo había sentido miedo de volver a entrar, de recordar o sentir algo que me revolviera el mundo. Decidida y mientras me acercaba, pensé que era hora de dar vuelta la página, de continuar, no importaba si cada rincón u objeto de 'esa' habitación me volviera tres años atrás, lo importante era afrontarlo todo. Toqué la manilla y noté mis manos temblorosas, me pareció bien temer, dudar, porque sólo así noto que hay cambios. Empujé la puerta y lo que vi gatillo mil sensaciones que aún no ordeno. Quizá estaba en ese estado desde ese mismo veintisiete, o talvez desde el día anterior a hoy, pero entendí porqué nunca me habían hablado de ello, u obligado a entrar. Estaba lista para verme deshacer mis miedos, y eso debía ocurrir cuando estuviera consciente de poder lograrlo. Las lágrimas de risa y melancolía corrían sin que me interesara detenerlas, mientras recorría la 'última' silla que dormía en medio de aquella habitación blanca y completamente vacía. Isha desde la puerta sonreía más que dulce y algo pícara, le devolví el gesto y me senté mirándola. 'Tu página en blanco, para que escribas lo bueno que viene', terminó la frase y volvió a la cocina, pero sus palabras quedaron rebotando en mi cabeza y en las paredes limpias que me rodeaban.
Hay cosas que no cambiarán, aunque se pinten de blanco, pero está la magia del tiempo, de la madures, la resilencia, que ayudan a entender que perdonándose a si mismo se puede dar vuelta la página y comenzar una nueva.