r h o ..

welcome

Cada uno posee el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa..

Ahí está po'h



Que adorable!
Que tierno!
"Dime lo que quieres
Y te lo retrataré"
Sólo faltan mensajes directos
A esas alturas
Estaremos más que "ahumados"
Ahí está po'h, ciego!
Qué no lo ves?
O no lo recuerdas?
Deberías recordarlo
Lo tuviste frente a frente
Aaaah, deveras
Hay prioridades..
Oh sí!





Carta Super·Editada

Hablabas, escuchabas y mirabas divertida entre los antiguos amigos, y el poco viento que lanzaba Anga con los volantes te hacía volar los rulitos. Te decíamos todo lo que había pasado los últimos meses y estabas colgando entre los brazos de L y F cuando te quedaste mirando fijo un extremo del estadio. Nunca voi a entender si realmente lo viste o fue una sensación de esas tuyas, pero estaba, porque lo rectificaron los prismáticos de tu abuelo, al mismo tiempo que bajabas la escalera corriendo y levantándote esa falda larga de puntos para no tropezar. Ojalá alguno de nosotros te hubiese detenido en el trayecto que hiciste semi circundando el estadio, o al menos acompañado esos días que le siguieron y te decepcionaste de muchas cosas que te hacían feliz hasta ese maldito día sábado. Pero las cosas pasan por una razón, y aunque estoy seguro que ni tú ni yo lo sabemos aún, el momento de entender llegará. Lo visto y sentido puede ser olvidado, pero eso de la memoria del corazón causa problemas a la hora de intentar borrar esos segundos que se nos clavan como espinas y nos quedan picando como pinchazos de cardos. Sé que a veces por más que escuches consejos, tus oídos archivan a antojo, porque a veces entender lo que nos pasa en un segundo, nos puede llevar toda la vida..


            

MomentO


Mientras acariciaba suavemente su lóbulo derecho, sus ojos comenzaron a cerrarse. Las sombras cubrían cada tramo de su piel, pero más que nunca sintió que esas sombras, habrían paso a la luz de un porvenir más abrigador, mucho más que su fuerza por desechar aquellos temores acumulados. Su olor embriagó el aire y sus sentidos. Se dejó llevar por el vaivén de su respiración. Poco importaba si era un segundo, un minuto o tal vez la eternidad. Lo que le era significativo, era su presencia pese al tiempo. Eso movía su vida, mantenía en pie su convicción. Se durmió pensando que al fin la soledad estaba del otro lado de la puerta, y que pasara lo que pasara, aquella mano sobre su oído, podía espantar por fin todos sus miedos.

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Cuando una pregunta carece de respuesta correcta,
sólo queda la respuesta sincera
el matiz gris entre el sí y el no...
El silencio



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