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welcome

Cada uno posee el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa..

Momento Servilleta

Regalo. Pensé varias semanas antes en algo práctico, estiloso y que encajara en el personaje. Regalo. La idea se vino de pronto vívida y algo loca. Porqué no? Escribí en una servilleta las tres palabras mágicas y las guardé en mi bolsillo. Esperé que durante el día el momento "indicado" llegara. Por enécima vez algo falló. No existió momento preciso, simplemente no hubo ni un segundo de conexion. Caminé sola varios minutos por Apoquindo, entre jóvenes riendo y parejas regalonas, hasta que meti mi mano en el bolsillo y encontré la servilleta rayada. La abrí, la leí, quise llorar pero el miedo de estar a altas horas de la noche sola me contuvo. Era la segunda vez que haría esa pregunta, pero esta vez el final fue otro. Crucé la calle, detuve un taxi y me fui a dormir.

Espera (No pienses)

Me quedo callada, doy la espalda y me trago la pena y las lágrimas que provoca la decepción de la eterna esperanza destruida.
Probablemente pasen días antes que el maldito teléfono suene, que haya un mensaje o alguna señal de vida. Tal vez no pase jamás.
Pienso por enécima vez (y lo reprimo) Duermo, rio, lloro un rato a solas, y aunque parezca una rareza, espero.
Y sigo esperando.

Familia Feliz


Somos una especie de cuadro abstracto, diferente, complejo. Somos mezcla de colores, texturas, genios, pensamientos, emociones. Somos un mundo construido por la fuerza de la atracción y sobreviviencia. Somos seres totalmente independientes, pero necesariamente prescindibles entre si. Somos consejeros, críticos, compañeros, confidentes, cómplices. Somos un sin fin de enredos que conllevan momentos que, tal vez, no perduren en nuestra memoria, pero la sensación de esta etapa será preservada por nuestras fibras. Porque somos muchas cosas, pero ante todo somos amigos, y aún más que eso, somos una familia feliz.



Evento

Lista para comenzar el evento doy varias vueltas en el pasillo del patio, no son nervios, es esa extraña sensación que hace una semana me tiene entre insomnios, dolores de cabeza, desconcentración e inapetencia. Dentro de tanta ida y vuelta algo me saca de la abstracción y veo como varios intentan cortarle el paso a alguien hacia el pasillo. Cuando por fin distingo la figura ya es demasiado tarde para evitarlo o decirle que no es el mejor de los momentos para su re.aparición. Sus ojos se me clavan cual laser y varios cortes fríos atraviesan mi estómago. Como piedra inamovible y sin que un sólo músculo me responda, lo veo acercarse, pegarse a mi oído y susurrar: -"Dime que tú también lo sentiste, dime que tú también lo viste". Me desconcierta y no puedo mentirle, mis ojos jamás podrán hacerlo, por lo que bastó sólo una mirada para responder. Se volvió a acercar a mi oído, esta vez, con un dejo de calma y volvió a hablar: -"Te espero a la salida" y a varios tirones lo sacaron del lugar. Desde ese momento no recuerdo más, actué por inercia, repetición, instinto. Algo se desencajó, algo perdió el equilibrio, alguna pieza voló por el aire, pero de una u otra forma volvimos a tropezarnos, sin salida, sin remedio, sin saber porque, como o hasta cuando. Lo que es seguro, es que algo nunca pudo soltarme realmente. Hoy es cuando probaremos que tan firme se mantuvo todo mientras el tiempo hizo su parte, pero al parecer no en nuestros sentimientos más profundos.