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Cada uno posee el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa..

Valparaíso en sueños

Iba en el metro mirando por la ventana y me vi en medio de cerros, de casas, de canales, de verdes pastos (ahora un tanto cafecitos,porque no ha llovido) que a diario veo, pero que en realidad no miro.
Ahí iba yo,mirando el reflejo de las personas en la ventana y se oscureció el ambiente...el primer túnel,pero dos segundos después ahí estaban todos de nuevo: caras de sueños, silenciosos, pelos mojados, música en los oídos, estudiantes ojerosos y las fotocopias en la mano...todos bajo el mismo techo,pero en mundos separados. Creo que esto sucede todos los días y yo tadavía no me daba cuenta.
Más allá, la entrada que nos lleva a la oscuridad, éste es más grande y no deja espacio para la luz. Allá,frente al mar,volvemos a ver el cielo...Hoy la costa se veía triste, agitada....el mar no miente: el frío y el gris se apoderaron de mi tierra.
Todo estaba oscuro, era temprano, era de mañana, pero el cielo estaba cubierto de la tristeza que trajo el otoño...
Las ventanas de mi tren iban transparentes, daba la sensación que el agua iba a entrar por las puertas...pero allá, al frente la bruma cotidiana no se dejo esperar...y a medida que el tren avanzaba los cerros te saludaban. Donde se habían ido? Donde los habíamos perdido? Estaban escondidos detras de todas esas pequeñas nubes. Parecía como si recién me hubiese despertado, parecía que me habían robado los colores del puerto, pero no...era sólo un sueño...era mi puerto en sueño, un sueño del que no despertaremos hasta la próxima primavera donde Valparaíso volvera a sonreir y dejara de esconderse tras de esas nubecillas.

nO·momento


Creo que te equivocaste, y yo también. Ese lapsus no pasó en vano y no pudo hacer más daño en la no·memoria, porque no dejó ni atisbo de recuerdo, ni siquiera sus rasgos, ni canciones de tiempos utópicos, ni sus caricias, ni besos, ni su olor.. Nada. Se mimetizó con la rutina y la falta de quehaceres. Se fue encapsulando en algún rincón oscuro e infinito, como su imaginación. Los colores se apagaron para dar paso a la necrosis cardíaca; el frío hace muy bien su trabajo de este lado de la vía. No sé que hora es, ni hace cuanto que debí tomar el tren rumbo a la terraza rojiza. No sé porqué tengo insomnio con tanta cara de felicidad radiante, pero podría averiguarlo llevando la maleta verde a reparar, porque ahora que lo recuerdo, tengo un par de cosas que trasladar al crematorio.



Aush

No sé como explicar lo que me produce. No sé donde meter la ira y la duda que me trae instantáneamente. Esto está haciendo que odie una de las cosas que más amo, y me aleja de lo que hace pocas horas proyecté. Hasta cuando voy a ver los segundos de felicidad colarse medio a medio por las rendijas de las palabras ajenas? Estoy cansada. Estoy harta. Creo que tenía razón la bruja. Todo caerá por su propio peso dentro de los próximos dos meses. Sí, y lo peor, yo no habré puesto ni un puto gramo en toda esa putrefacta historia..

Gritando

Sola miraba la noche, sola tocaba la niebla, sola estaba la calle, sola. Las luces estaban un poco más bajas que de costumbre, más raras que otros días y ahí. La sombra salio en medio de la nada, ahí avanzada, detrás de mi. No sabía que hacer. Empecé a caminar más a prisa, empecé a agitarme... no había nada, nadie.
GRITANDO, me puse andar, obvio, nadie me escucho, era casi desértico ¿Qué pasa con la gente? Malditas las multitudes que desaparecen cuando las necesitas, y que te estorban cuando vas caminando apurada. Pero ahí seguía yo, gritando en desesperación...
Era yo, mi sombra, mi reflejo... y yo seguía gritando.